miércoles, 19 de marzo de 2014

La distancia del tiempo.

Las miradas empezaron hace años.

De manera sutil, ella empezó la dulce e inocente danza del que ve la luz por primera vez. Se acercaba a pasos cortos, con cautela, esperando una palabra suya, un momento al que aferrarse. Algo secreto, algo que nadie más entiende, brotaba de su corazón a medida que los dos se encontraban en el camino del deseo escondido. Nadie decía nada, nadie clamaba lo obvio. Pero existía un vínculo, invisible y a la vez claro como la luz del amanecer.

El buscaba adaptarse a su baile. De manera torpe, trataba de ser importante, de destacar. Buscaba palabras de ingenio y risas cómplices a su alrededor. Seguía el sendero que ella le marcaba sin saber bien adónde podía llegar. Bebía de sus sonrisas y dormía en sus sueños. Y lentamente iba comprendiendo la razón por la que sus vidas se habían cruzado. El temor le oprimía el pecho como un cepo.

Los años los hicieron adultos, pero seguían con su interminable ritual. Día tras día descubrían cosas nuevas y se veían de forma diferente. Se buscaban constantemente, repitiendo la tradición que no se había oxidado con los estragos del tiempo. Veían derrumbarse todo a su alrededor, como el castillo de naipes que alguien dejó olvidado a la intemperie. Y sabían que era inevitable que, finalmente, sus senderos se cruzasen.

Ese día, el día en el que sus caminos finalmente se entrelazaron, él le preguntó el significado del amor. Las manos de ambos estaban unidas y sus pasos se habían detenido. La vida los desviaba de nuevo un poco más adelante y aunque se negaban a continuar, no hicieron amago de apearse de ella.

Mirándole a los ojos, no supo que responderle. Se soltó de su mano y se dirigió sin mirar atrás a su parte de la bifurcación.

lunes, 10 de marzo de 2014

La idea.

Se levantó de su escritorio tras varias horas de trabajo. El humo de los cigarros, mezclado con el olor a café y sudor, se desvanecía en el ambiente dejando nubes de desesperanza. Un día más sin lograr avanzar en la novela.

Cogió su chaqueta y salió por la puerta de su casa. El día era frío y arrojaba sobre su rostro ráfagas de viento helado. Las sintió como un reproche, un lamento del viento a su vulgaridad y a su desidia, que lo carcomía por dentro. Las miradas de las personas que se cruzaba, hombres y mujeres sin rostro definido tras los cristales empañados en los que se convertían sus ojos cada paso que daba, lo miraban con reproche. Sus muecas sarcásticas le dinamitaban en el estómago. Tenía miedo de ellos, y aceleró el paso por la Gran Vía de Madrid sin deternerse un instante.

Se sentó en su banco favorito, cerca de la Plaza Mayor, lejos de todo ser viviente excepto un gorrión que, sin pensarlo dos veces, se encaramó a su lado, en un alarde de valor. Sus ojos se cruzaron y el escritor vio en ellos la misma acusación y el mismo desprecio. Era como mirarse en un espejo.

Corrió. Los segundos se transformaban en horas mientras la riada de gente sin nombre, sin rumbo, se apartaba de sus apresuradas zancadas, dejando espacio libre a su mediocridad. Le fallaba la respiración. "No puedo hacerlo" pensaba, esquivando todo tipo de materia uniforme que se materializaba como por casualidad en su camino. Nubes de fuego se cruzaban en su trayectoria. Las eludía con presteza. No le quedaban fuerzas.

Se desplomó en una callejuela oscura, con un terrible dolor abdominal. Jadeaba, haciendo esfuerzos por recomponer los zarcillos de su memoria. ¿Cuanto tiempo llevaba corriendo? ¿Y de que huía?

"De tí mismo" dijo una vocecilla en su cabeza.

El escritor de levantó asustado.

- ¡¿Quién anda allí?! - Gritó a la oscuridad mientras se frotaba las costillas. Con un torpe movimiento desenfundó el arma que le pendía de la funda que llevaba colgada del hombro - ¡No se acerque... estoy armado! - Su voz resonó con tono histérico.

"Los fantasmas de la mente son inmunes a la violencia, amigo mío" - Respondió la voz - "A menos que decidas acabar con ellos introduciendo ese artefacto en tu boca y apretando el gatillo".

Asustado, se dejó caer contra la pared, deslizándose lentamente hasta tocar el suelo. Su paranoia era tal que ahora oía voces.

- Qué cojones me está pasando... - Se lamentó en voz baja.

"Te lo puedo explicar. Sólo tienes que lanzar ese arma lejos de tí. Será mejor evitar tentaciones".

- ¡¡Cállate!! - Gritó el escritor desesperado. El eco le devolvió el grito con mayor intensidad y notó el inconfundible toque de locura, ese brote que llevaba años esperando pero que aún no había llegado. Sabía que era su última oportunidad, su gran momento de lucidez. No habría tiempo para más. Se acercó la pistola a la sien y accionó el tambor. Los latidos de su corazón jamás habían sido tan fuertes, como si el mismo órgano temiese por su existencia y previese que sólo le quedaban unos segundos hasta pararse definitivamente.

"Un loco jamás admite su enagenación" - Apuntó la voz -  "Si lo haces, no habrá vuelta atrás. Llevas toda la vida persiguiendo una idea, así que no la abandones tan a la ligera. Tu cobardía sólo empeorará las cosas, pues ambos sabemos que no tienes los arrestos para hacerlo".

- ¿Y tú que sabes? ¿Acaso eres la voz de mi conciencia? ¿Un augurio de mi subconsciente? - Un temblor involuntario le movía el arma por su cabeza - ¿No eres acaso la demostración de que ya no hay esperanza para mí?

"Yo soy la idea que estás buscando. Soy la idea que te atrapa por las noches y no te deja dormir. Soy la idea que perdiste y recuperaste cada vez que te sentabas frente a la máquina de escribir. Soy la idea con la que naciste y la idea con la que morirás. Soy la idea. La que ha pasado por la mente de hombres más brillantes que tú, la que ha seducido a mujeres, la que ha hecho llorar a reyes, la que deshace fronteras. Mi libertad está ligada a tu ser y a tu talento. Soy la idea que te ha hecho plantearte el suicidio y la locura. Soy la idea que te destruirá y la idea que te llevará hasta donde tú quieras llegar".

El escritor bajó el arma con un movimiento seco y se levantó con esfuerzo. Su mente se había bloqueado. Sólo había sitio para un único propósito. La pistola quedó abandonada a su suerte en el callejón, esperando a su siguiente dueño.

Llegó a casa al atardecer. Sin quitarse la chaqueta, se sentó en su escritorio. Sus manos estaban manchadas de barro e inmundicia. Las teclas se encogían ante su furia. No levantó la vista hasta que el sol lo deslumbró por la ventana, momento en el que supo que su tarea había terminado por ese día. Se desperezó sonriente y se tiró a la cama, agotado. Su contacto nunca había sido tan cómodo, tan cálido. Se permitió un último vistazo al cuarto en el que se encontraba. Jamás le había resultado tan acogedor.

Y soñó con el futuro, abrazado a su idea.



"Los escritores tienen un sexto sentido para sacar de algo común, e incluso vulgar, una historia que narrar. Pocas cosas tienen tanta fuerza, tanta intensidad, como el poder de una idea"


miércoles, 5 de marzo de 2014

Los tres ejes de las mujeres: El cariño

¡Huy tú, maja!

El Sr. Simpático, dando muestras de cariño.



Todos sabemos que el cariño es, en parte, el más difícil de conseguir y el más complejo de los 3 ejes de las mujeres. Por eso empezamos por él, pues una vez conseguido, los otros dos no parecerán tan duros y agonizantes.

El cariño se define, basicamente, como una herramienta de confianza. No es lo mismo dar muestras de cariño cogiéndole del pelo a tu amada mientras le bufas cosas obsecenas al oido y te agarras de su tetilla. Eso queda censurado para los consejos de alcoba. No. Y tampoco me refiero a tener detalles bonitos, a plancharle las bragas, a decirle que no está gorda o a ponerle una chaquetilla encima cuando tiene frío. Mariconadas. Nosotros sabemos que si alguno de esos momentos de calzonería se repite con asiduidad, nos convertiremos en carne de cañón para sus quejas y sus conflictos paternofiliales. Hay que evitarlos a toda costa.
¿Que tiene frío? Haber salido con una chaqueta.
¿Que se siente gorda? No haber comido brownie. NUESTRO brownie. Ellas nunca pedirán postre, se dedicarán a coger el nuestro sin preguntar antes.

El cariño va mucho más allá de estos puntos claves. Se puede ser detallista, sí, pero salvando las distancias del decoro y la pagafantería. 

Por eso, el cariño entra en conflicto con los otros dos ejes. Mientras que la Comprensión y la Polla hay que dárselas de manera diaria y en cantidades industriales, el cariño tiene que venir en pequeñas dosis y muy de vez en cuando, no vaya a ser que se acostumbre. Unos mimos por aquí, un poco de bisutería por allá, un breve periodo de abstinencia y tenemos el efecto que pretendíamos. Una relación plena, segura y satisfactoria. 

Ahora bien, un acto de especial cariño requiere atención y esfuerzos. Hay que halagar al mismo tiempo que se critica, para lograr un efecto rebote. Ellas nos van a destripar como hienas en ayunas si no logramos encontrar el equilibrio, ya sea en exceso o en escasez. 

- Si se agobia facilmente, tenderá a necesitar menos Polla y más Comprensión.
- Si se siente desatendida, tenderá a necesitar más Polla y más Comprensión.

Y en ambos casos, no tiene por qué ser tu Polla y tu Comprensión. 

El cariño regula nuestro PH parejil. Como el beberse una buena cerveza tras una jornada de agotador curro o cascársela cual babuino en los baños de una gasolinera tras ver que ha bajado el precio del diesel. 

Y ahora llega la clave, el momento esperado: ¿Que pasos hay que seguir para tener ese equilibrio?

1.- Ahorra para ella, pero gástalo en condones. De los buenos, de los Durex con motitas de esas que hacen cosquillas en el glande. Si eres de los que lo hace a pelo, compra flores y ponlas en tu habitación. Le dará un aire muy varonil.

2.- Acariciala tras el sexo, pero quédate dormido al rato. Así, sin más. Haz como que pierdes la consciencia y desplázate a tu lado de la almohada. Murmulla una incoherencia para que piense que has dicho su nombre. Como mínimo, que se quede con la incertidumbre. 

3.- Ten detalles, estilo notitas, guasaps románticos, muestras colonias caras, pero dile que también se los haces a tu madre. Un refuerzo positivo es hacer enemigas a la suegra y a la nuera, pues así lograrás atención y más tuppers de croquetas.

4.- Dale besos en lugares públicos, pero nunca le cojas de la mano sin que ella haga el gesto de querer hacerlo. Es importante que sea ella la que necesite marcar territorio, pues eso te abre muchas puertas a la hora de la Comprensión (vease más adelante).

5.- Mírala con deseo cuando se pruebe un modelito, pero haz un breve y subliminal comentario negativo ante él. Si queremos conservar la vida o los testículos, es IMPORTANTE que sea breve. Muy breve. Reservaos un doble sentido del mismo por si las cosas se tuercen.


Esto es todo lo que puedo decir del cariño. Hemos avanzado un pequeño paso hacia la sabiduría infinita que guardan "Los 3 ejes de las mujeres (y otras teorías sobre el amor)"


sábado, 1 de marzo de 2014

Manual del escritor perturbado.

¿Estás perdido en una nube de ideas sin solución? ¿Buscas inspiración? ¿Tu musa ha dejado de lamerte los cojones pensamientos? ¿Tienes sangre en tus deposiciones fecales?

¡Pues este es tu manual, pequeño hijo de perra! Con motivo de mi diplomatura, recientemente otorgada por la Sociedad Universal de Bucólicos Nacidos Ordenadamente, Rápido, la Menstruación Acarrea Líos (SUBNORMAL), llevo a vuestros hogares una sencilla, práctica y hermosa guía en la que podreis escribir vuestras gilipolleces sobre la supremacía aria o la carta de San Pablo a los Corintios sin que la gente piense que teneis un leve trastorno psicológico producido por las anfetas sacadas del culo de un moro en agosto (que todos sabemos que es cuando mas se suda).

Para seguir estas pautas, solo teneis que repetir conmigo estas 3 esenciales oraciones:

- No sé de que voy a hablar.
- No sé que cojones tiene que ver esto con la tarta de frambuesa, señora.
- ¿Esta cuerda es lo suficientemente resistente como para sostener a un hombre ahorcado?

Ahora que tenemos claras nuestras referencias, aclararé que no hay camino fácil en el sinuoso submundo de la escritura. Los que entren pensando en que su mano se va a mover automaticamente por las teclas del ordenador o la máquina de ordeñar vacas, según gusteis, sin esfuerzo, lo lleva jodido, muy jodido.
Es como la anécdota del pastor judío. No la voy a contar, es de muy mal gusto. El propio Fhürer me echó de su casa de campo entre afeminados berridos cuando se lo conté a Eva Braun durante su picnic campestre de los domingos. Pero el caso es que tenemos que esforzarnos, buscar la motivación y las agallas para ser politicamente incorrectos.

Nuestro público también es importante. Si estais buscando que os lean monjas de clausura, lo llevais jodido. Si estais buscando la aprobación de Buda, este es vuestro lugar.

Por cierto... ¿os habeis dado cuenta de lo que acabo de hacer? Supongo que no, ya que sois una panda de ignorantes malnacidos. Pues abrid la mente, cojones, que no está el pais para ir regalando sabiduría ancestral y que la desperdicien. Os estoy lobotomizando para que conquisteis la fábrica de Gallina Blanca y desentrañeis los secretos del Caldo de Pollo, no para que os distraigais cuando una modelo rusa se os acerque insinuante y se ofrezca a cabalgar sobre vuestros centollos. Y quien dice modelo rusa, también dice... joder, espera... a ver... ¿un antioxidante vaginal para esos días del mes? No... joder, nunca sé que es lo que os llama la atención a las mujeres. Sereis el sexo débil, pero sin duda no sois tan fáciles de entender como yo pensaba... lo mismo tengo que leer Los tres ejes del amor para aclararme. Quien sabe. Lo mismo es útil ¿eh?. Quien sabe... ¡¿EH?!

Pues eso, volviendo al tema que nos ocupa, hay que desviar la atención constantemente de lo que estás escribiendo para lograr una falsa sensación de abandono materno. Os lo explicaré con términos que podais entender: Cuanto más digais, menos teneis que decir.
Eso es sencillo, teniendo en cuenta que estamos en la época del chollo y cualquier anormal puede rellenar un pajar de mierda y que le paguen una millonada por ello. Y el escritor perturbado no va a ser menos. Somos una raza superior, por encima de los banqueros judíos y las prostitutas de lujo. Tenemos el poder de manipular la mente, embotar los sentidos y escupir a la cara al mismísimo Joan Laporta, amo y señor de las marismas del Norte.

Por estas razones, y por muchas más (entre las que se encuentran el mal gusto y la ansia de folletín de la población media), estamos destinados a triunfar en nuestro campo de sórdidas ideas y vérsiculos paganos. Personalmente, me dedico a rellenar mis historietas con odas a lo escabroso y lenguaje prosaico del S.XVI. De esta manera, lo único que consigo es entretenerme a mí mismo y desviar la atención de lo vulgar, conviertiendo una mierda tan grande que al cagarla te cabría una botella en el ojete en una obra de arte.

¿Que como podeis pareceros a mí? Oh, me halagais.

Primer paso: Sentad el culo en la silla. No lo movais en media hora aproximadamente. Prohibido coger el lápiz/boli/teclado/dildo hasta que haya pasado ese tiempo. Estructurad primero en la mente, que después llegan los disgustos, las maldiciones, los improperios y los gemidos de placer.

Segundo paso: Trabajad en un tema en concreto sin obviar los otros que se os hayan venido a la cabeza. El escritor perturbado más experto puede componer más de 10 textos a la vez, de forma simultánea. No os pongais música, pues con lo pedorros que sois, seguro que os limitareis a poneros al Juan Mojón de los cojones y acabareis por hacer un texto casposo sobre el amor y sus limitaciones vaginales.

Tercer paso: Sed todo lo groseros, ofensivos e insultantes que podais. La gente no lo notará, pues estarán demasiado ocupados en palmearos la polla por haber sabido componer una frase de más de dos palabras sin necesidad de acudir a un consejero matrimonial.

Cuarto paso: Cascáosla si es preciso, pero sólo antes del paso número 1. Un exceso de testosterona os puede producir colapsos graves, pero si lo soltais en medio de una composición, pues lo mismo dejais de hablar de pechotes para acabar hablando de Bitcoins o de empanadillas sin atún.

Quinto paso: No reviseis. Nunca. Eso es de maricas.

Sexto paso: Si os bloqueais, dejad de trabajar y bebeos no menos de tres latas de cerveza ni más de treinta. Eso expulsará los demonios y vuestra musa volverá, arrepentida por haberse acojonado. Teneis permiso para encadenarla si es preciso.

Séptimo paso: Guardaos las ideas sueltas para un futuro. Nunca se sabe.

Octavo paso: Al acabar el texto, no lo releais. Colgadlo sin más en vuestros blogs o corchos y continuad con el siguiente. O eso, o marchaos a la calle a tener una puta vida, desgraciados insociales. También podeis probar con promocionar vuestra obra de arte.

Noveno paso: Repetid en alto "no alcanzo a ver la punta de mi rabo, que bueno soy, que bueno estoy, me haría el Teto a mí mismo". En caso de que seas una mujer, busca una fregona y friega.

Décimo paso: Id a la puerta del DIA a pedir cigarrillos con una sonrisa macabra.


A partir de aquí, os buscais la puta vida.

Ea, con Buda. XXX

miércoles, 19 de febrero de 2014

Resolviendo el teorema (7): Ciclogénesis escrotal.

Tenía frío en el escroto derecho. Sí, es muy feo empezar así una nueva entrada de este estremecedor y a la vez completamente verídico relato, pero es que no os imaginais las corrientes que había en el Palacio de los Blitzers.

Todo estaba cubierto de hielo, desde las desgastadas paredes hasta los mocos de la pobre Tequilas, que se estremecía en cada paso que daba mientras gemía de forma indecorosa.

Nos habíamos adentrado en ese lugar fantástico atravesando pantanos, montañas y acantilados. Incluso tuvimos que pasar por debajo de la falda de una giganta ninfómana con serios problemas de higiene corporal. Aquello apestaba tanto como el sobaco de Pipi Estrada tras una discusión en Telecirco.

No faltaba mucho para llegar, o al menos eso decía Tequilas. Mis vaqueros se habían reducido a un trozo de tela que habría hecho parecer a una cubana en topless una monja de clausura. Y claro, teniendo en cuenta que el palacio estaba hasta arriba de hielo, pues como que sentía un ligero escozor helado. No voy a dar más detalles, pero no se lo deseo a nadie en este mundo. Bueno, sí, al cabrón de Timmy.

El caso es que cuando hace mucho frío, mi testículo derecho, el que tiene un compartimento secreto para guardar llaves, mandarinas y rollos de cobre. Es muy útil, pero tiene sus desventajas. Una de ellas, y en este caso estaba sufríendola en carne viva, es que mis espermatozoides, que circulan por el huevo como si fuera una autobahn de esas alemanas, se revolucionan y giran a una velocidad centrípeta homologada del infierno. Esto provoca dos acontecimientos:

- Dolor. Mucho dolor.

- Ciclogénesis. es el desarrollo o la consolidación de la circulación ciclónica en la atmósfera (un sistema de baja presión).Se trata de un término paraguas para varios procesos diversos, todos los cuales dan lugar al desarrollo de una cierta clase de ciclón. Puede ocurrir en varias escalas, desde la microescala a la escala sinóptica. Los ciclones extratopicales forman ondas a lo largo de los frentes antes de ocluir más adelante en su ciclo vital como ciclones de núcleo frío. Los ciclones tropicales se forman debido al calor latente conducido por actividad de tormenta significativa y son de núcleo cálido. Los mesociclones se forman sobre tierra como ciclones de núcleo cálido y pueden conllevar a la formación de tornados. También formadas a partir de mesociclones son las trombas marinas, aunque a menudo se forman a partir de ambientes de fuerte inestabilidad y cizalladura vertical baja.

Esto viene a decirnos que cuando algo gira muy deprisa en tus huevos, pues lo mismo te puedes quedar en el sitio. Imaginaos que una batidora con muy mala uva se te arrima a la zona baja y se enciende como por arte de magia. Pues eso es lo que me ocurre a mí cada vez que un viento helado sopla cerca de mi bajovientre.

Esto lo descubrí cuando perdí mi primera virginidad. Se me ocurrió, tonto de mí, que las esquimales eran hembras de bien, con buenas caderas para parir hijos y una subvención del estado muy curiosa. Total, que me subí al polo norte (o me bajé al polo sur... bueno, vienen a ser la misma mierda) y me trajiné a una peluda pero hermosa nativa encima de un iglú. Podeis pensar que soy un héroe, y de hecho, fueron los mejores 5 segundos de mi vida. Pero claro, el percal es el siguiente...

La ciclogénesis que se había formado en mis pelotas salió disparada como si el mismo Buda me hubiese señalado con su todopoderosa mano. La esquimal salió volando unos 300 metros en dirección a Paraguay, con tan mala suerte que aterrizó en una comisaría de la zona (la única puta comisaría de la zona). No pude ocultar el cadáver, claro, y me metieron entre rejas. Logré salir a los 30 años y para recuperar el tiempo perdido busqué la Fuente de la Juventud junto con Jack Sparrow y Batman (el interpretado por Val Kilmer, que es el más molón), teniendo que matar a Jordi Hurtado por el camino y a demás seres atemporales... pero bueno, esa es otra historia.

Me he perdido. ¿Por donde iba? Ah, sí, por el palacio de los Blitzers.

Tequilas y yo atravesamos el umbral hacia la gran cámara. Las gentes de la zona, muy simpáticas, nos hacían calvos al pasar y meneaban las caderas a un ritmo muy sabrosón.

- ¡Marisa Sedienta! - Gritaban - ¡Marisa Sedienta!

Era muy espectacular verlo. Grabé sus gestos por el móvil, pero tuve que parar porque Tequilas me agarró de la oreja y me llevó a través de un largo y ancho comedor, iluminado por antorchas de pellejo humano. Empecé a acojonarme. ¿Me iban a desollar otra vez? ¿No había sido suficiente cuando aquél pakistaní del Corte Inglés me había pillado robando calcetines?

Llegamos a una gran puerta de oro macizo, con incrustaciones de plata y estiércol. Tenía grabados que presentaban escenas mías en mi vida cotidiana. Comprando azúcar, librando a las gentes del lugar de un molesto dragón transexual, leyendo la biografía de Belén Esteban, mezclando orina con potasio para crear magdalenas... era muy impresionante.

- ¿Es aquí? - Le pregunté con miedo a Tequilas

- Sí, aquí es - Me respondió - Péinate y se un buen chico. Los sabios de la Cámara de los Tópicos son muy estrictos con el aspecto físico de una persona. Con que tengan la más mínima sospecha de que eres pobre, te lanzarán a las morsas asesinas y se quedarán con tu premolar.

- ¿Con mi premolar? - Repliqué asustado - ¡Eso jamás!

Saqué un peine de mi escroto y me lo pasé rápidamente por el pelo, dejando mi aspecto como uno de los niños del coro. Tequilas sacó unos pantalones de Buda sabe donde y me encontré por fin mucho más presentable. Y lo mejor es que la ciclogénesis había parado por fin. Me sentía con fuerzas para afrontar lo que fuese.

- ¿Estás listo?

- ¡Lo estoy! ¡JODER SI LO ESTOY! ¡DONDE COJONES ESTAN ESOS SABIOS QUE ME LOS VOY A CEPILLAAAAARHGL...!

Abrí la puerta de la Cámara de los Tópicos de una patada, dejando a la desmayada Tequilas a mi lado y le lancé a los brazos de la primera persona que ví. Era un hombre muy largo, barbudo, y en la mano sostenía un pincel. Me miró mi babeante y desquiciado rostro con horror.

- ¡Soy el Guardían de la puerta de los Tópicos! ¡Me debeis una cierta cantidad de salario y un seguro antitornados! - Berreé al personal, dejándolos a todos rociados de saliva y bilis.

El hombre se sobrepuso, me lanzó al suelo de una patada y se levantó. El cabrón rozaba el techo con su cabeza. Los otros 3 se levantaron también, dos hombres y una mujer.

- Bienvenido, Guardián. Somos los sabios de los Tópicos. Es la hora de recuperar tu habitación y mandar a Timmy al lugar que le corresponde. - Dijo el morlaco de 3 metros. Tenía una voz de ultratumba que me intimidó al principio, pero me recompuse enseguida. Después de lo que había pasado, quería respuestas. Necesitaba respuestas.

- ¿Y cual es ese lugar? - Pregunté de forma desafiante

- Su lugar... está aquí. Pertenece al Fregadero. Es el heredero del trono del Tópico. - Señaló una taza de váter que debía de llevar años sin limpiarse - El es... tu hermano.

Me estremecí. Iba a ser un día más largo de lo que pensaba.









lunes, 10 de febrero de 2014

Crónica del conquistador de Papúa.

Era Miércoles, eso que quede claro antes de empezar. Os juro que no era un Viernes de mierda, ni un Sábado mágico y travieso. Era un Miércoles, y como tal, no existen precedentes de noches así en mi "diario de aventuras justificadas y precedidas por el alcohol".

Resultaba que ese día, nuestro querido y amado amigo, el Sr. Ciclos, se volvía a la URSS a seguir con su plan malvado de dominar el mundo dándole a los habitantes de la zona raciones de Winstroll y Fabada Litoral. Esto tiene su explicación, pero no viene al caso... digamos que es un ser un tanto peculiar y musculoso. ROCOSO, más bien diría. Pero muy patrio, él.

Total, que nos había entrado el gusanillo de salir. Y con eso quiero decir que me había entrado el gusanillo de salir, lo que se prolonga a algunos de mis amigos, que gustosos se pillan un buen cebollino a la mínima de cambio.
Esto es un fenómeno social curioso. Empieza siempre de una manera similar. El imbécil número 1 (Aka yo) dice, como de paso:

- Tengo unash ganash de shalir de la hoshtia. Poneosh losh pantalonesh de trashego y vamosh al lío, cojonesya.

A lo que algunos responden no. Pero un no reticente. Eso abre una puerta clara que número 1 aprovecha exaltando la virtud de la amistad, los lazos que se crean en una noche entre hombres jóvenes, sudorosos y sexualmente activos y la posibilidad de tener, si no una noche de las míticas, un poco de recuerdo lamentable que contar a nuestros vástagos.
Entonces, el resto de imbéciles se dejan convencer, si no estaban convencidos ya, de que "hoy es el día y nadie me lo va a joder si no soy yo mismo".

Y salimos. Primero quedamos unos cuantos en el Kuboking a empezar con el precalentamiento. Estábamos muchos de los habituales. La Sra. Tequilas, el Sr. Fiesta, el Sr. Litros, el Sr. Tyson (antes conocido como Hitler, antes conocido como Pringles), el Sr. Ciclos, el Sr. Oscuro, el Sr. Styncat y el Sr. Styncat y yo.
Habeis oido bien. El Sr. Styncat y yo. Todo junto. Styncatyyo. Puff, dejadlo. Llamémosle Sr. Multiusos, por eso de evitar confusiones.

La cosa empezó a desmadrarse muy pronto. Cervezas, risas, discusiones a voz de grito, stripteases injustificados y viajes al retrete en modo croqueta. La gota colmó el vaso cuando, al pedir unos nachos, nos trajeron lo que parecían Frosties de Kellogs con sabor a Doritos del DIA, esos que cuestan 40 céntimos la bolsa y son más insípidos que el chichi de una quinceañera.
Total, que una cosa llevó a la otra y al final acabamos saliendo calentitos del lugar. La noche era fría, por lo que usamos nuestro habitual método de caldeamiento prejuerga: Un paso para adelante, un paso para atrás, agarrarnos las partes y lanzarnos a la aventura cual simios en celo.

Llegamos a la célebre y distinguida Plaza de Sol, por cuyas calles corren orines de las miles de personas que, por no entrar en un bar y por ahorrarse los trámites del seguro de vida, se bajan los pantalones llenos de júbilo y riegan esta hermosa ciudad con una pequeña parte de sus almas. Es hermoso verlo de noche.
Nada más poner el pié en la plaza, sentimos un ligero cosquilleo en el trasero. Los miles de reparteflayers, peligrosa subraza que asalta a los pobres e indefensos borrachos de la calle ofreciendo suculentas ofertas que después se tornan en asesinatos y garrafón de a peseta, se nos lanzaron encima berreando improperios y falsas espectativas, y lanzándonos sus papelitos a modo de boomerang.
Escapamos como pudimos gracias a una vivaracha y rolliza enana, que les ahuyentó moviendo sus caderas a un ritmo frenético. Casi le saca un ojo al Sr. Tyson en uno de sus balanceo.

Con la tontería, nos habíamos quedado solo 6 de nosotros: Oscuro, Tyson, Ciclos, Multiusos, Styncat y yo. Así que nos tuvimos que apañar de cualquier manera. Nuestra salvadora resultó ser una reparteflayer de marca mayor y nos engatusó prometiéndonos 5 discotecas con 5 chupitos para cada uno por el prodigioso e ínfimo precio de 5 leuros. Aceptamos encantados.

A continuación procedo a definir, de manera grotesca y endiabladamente concienzuda, nuestras aventuras en cada uno de los "garitos de moda" en los que acabamos.
Que quede en constancia que mientras lo hago, en el (ATENCION SPAM DEL PATROCINADOR) Spotify me suena "Ni tú ni nadie" de Alaska y Dinarama, por lo que tal vez veais pequeños índices de homosexualidad.

1.- EL BAR DE LOS SUSURROS PERDIDOS:

Menudo puto antro. En serio, he cagado cosas con mejor aspecto una mañana de domingo. La madre que les parió. Estaba encajado en una esquina de Buda sabe donde, alejado de su todopoderosa mano. Constaba de medio cacho de barra mal puesta en una tarima flotante de aspecto desvencijado y cochambroso. El ambiente que se respiraba era vapor venenoso salido ni más ni menos que de una serie de cachimbas traidas del centro del Sáhara (o eso deduje, pues aun estaban cubiertas de polvo y arena).
No sentamos en una zona diminuta al más puro estilo marroquí, sobre cojines de esos que te dejan el culo como un bebedero de patos. Mientras esperábamos a que nos pusiesen los chupitos y un par de cervezas que el caprichoso de Ciclos había exigido de forma vehemente a la mediometro mientras flexionaba sus ROCOSOS bíceps, nos pusimos a hablar entre balbuceos sobre la situación actual de la macroeconomía y los bitcoins. Las respuestas fueron de gran ayuda para el ministro de relaciones exteriores, que pasaba por allí y se pasó a saludarnos, quedando rociados de saliva y caspa.
Los chupitos llegaron y, como no, eran garrafón reciclado, destilado en las más profundas entrañas de Mordor Oeste. Haciendo de tripas corazón y empezando a arrepentirnos de la decisión de haber pagado, nos los empujamos al gaznate. A partir de ese momento, Styncat y Multiusos empezaron a acariciarse entre ellos. La noche PELIGRABA. Ciclos no dejaba de apretarse el pezón derecho con aprensión y en los ojos de Tyson y Oscuro se veía la intención de hacer una bomba de humo (usease, salir por patas). Yo, por mi parte, me senté en posición fetal y me puse a gemir y gruñir. No he encontrado a día de hoy una manera mejor para describir mi descontento.
A los veinte minutos, cuando la escena ya no podía ser más lamentable, llegó un amable caballero de aspecto bastante turbio a comunicarnos que moviésemos el puto culo, que nos marchábamos a Howarts. La noche aun no estaba perdida del todo.


2.- HOWARTS, ESCUELA DE HECHICERÍA:

- ¡Me cago en la leche, es Ron weasley!
Fue lo primero que pensamos todos al entrar en el sitio. Estaba todo lleno de ingleses. Y no lo digo por decir. El señor Ciclos, haciendo gala de sus poderosas habilidades para comunicarse con estos seres pálidos y pelirrojos, empezó a meterle fichas a uno de ellos.
El resto nos quedamos bastante intimidados de primeras. No es habitual en España entrar sin más en un colegio de magos, y menos teniendo en cuenta que ibamos medio borrachos. Si se enteraban de ello, lo mismo nos lanzaban algún hechizo y nos obligaban a practicar la eutanasia con crías de hurón. Y a mí me gustan los hurones. Putos ingleses malnacidos.
Pero entonces lo vimos. Wayne Rooney también estaba allí. El nos protegería. Nos lanzamos a la pista cual labradores en celo y se nos pasó el tiempo volando. Sonaba música celestial de los 90, nada de las mariconadas que ponen ahora. En el momento en el que empezó el temazo "Barbie Girl" de Aqua me lancé sobre los brazos de Oscuro y ambos nos pegamos el baile más varonil y cojonudo que jamás nadie ha visto. Las muchachas del local nos miraban extasiadas y cachondas perdías.
Pero todo lo bueno se acaba, claro. Nos tuvimos que marchar, pues aun nos quedaban 3 sitios a los que ir. El siniestro pero educado guía nos llevó por las mojadas calles de Madrid (había empezado a jarrear muy fuerte) hacia nuestro siguiente destino.

3.- DICOTECA FANTASMA:

Seré breve. Nada más entrar la hermosa y tetuda chica del ropero nos dijo que éste era gratis... mala señal. Mi abuelo siempre dice que los mejores locales de copas tienen un ropero sucio y caro. Y no se equivoca nunca el cabroncete, porque fue entrar y una neblina intensa nos cubrió por completo. Cuando el puto hielo seco se desvaneció, ante nuestros ojos hubo un panorama desolador... no había nadie.
Nadie. Estábamos solos. Las dos borrachas cincuentonas y los calvos del ala norte no cuentan. La música que sonaba tenía la misma calidad que el chopped pork del Eroski. Y la camarera, también pechugona, nos echó una mirada de asco que podría haber tumbado a una elefanta preñada.
Acción-reacción, diría el Sargento Miles. Chupito pal cuerpo y a tomar por saco el tour. Era el momento de hacer la bomba de humo.

3 BIS .- EL MAGO DE LOS PITIS:

Styncat se marchó, dejando a Multiusos llorando en la calle y suplicándole que le escribiera al llegar a casa. Tyson encontró un local de pizza de esos que te cobran medio riñón por un pedazo de empanada rancia, así que entramos para comer algo y quitarnos el mal sabor de boca que nos dejó el chupito de detritus que nos sirvió la borde de los pechotes.
Nos arrancamos las pulseras con rabia y nos sentamos a comer la pizza, o lo que parecía pizza, en un rincón. Seguía lloviendo, por lo que no se veía demasiado a más de 5 metros de distancia. Vislumbré, gracias a mi vista élfica y ligeramente desenfocada, a un hombre que se nos arrimaba de forma discreta a la par que descarada. Llevaba flyers en las manos y un cigarro de aspecto mugriento en la boca. Me sonreía.
Pegué un berrido y me escondí detrás de Ciclos, que estaba haciendo pesas con un par de botellas de vidrio. El reparteflyers nos acorraló de una manera tan experta que dedujimos que era uno de los buenos, y muy buenos. Hacía desaparecer los trozos de cartón de las manos y se los sacaba por el ano. Os juro que, a pesar de mi susto, me tenía hipnotizado.
Nos propuso entrar de nuevo al local, nos prometió otro chupito por cabeza y nos juró que no era Buda reencarnado. Esto último fue en lo único que no le creí, ya que hizo magia, pero magia de verdad.
Le retamos a hacer desaparecer el cigarro. No podía hacerlo como con los flyers, ya que este estaba encendido y lo más probable es que se quemase la mano y saliese ardiendo. Si lograba hacerlo, entraríamos a su antro.
Pues bien, no solo lo hizo, sino que encima lo hizo aparecer tras mi oreja. Se me cayeron los ojos de las cuencas. No había visto semejante muestra de poder mágico desde hacía años, cuando Styncat logró que la cerveza de un caballero se convirtiese en patatas bravas.
Como somos hombres de palabra, seguimos al mago de los pitis hacia la Discoteca Fantasma. Nos quedamos un ratejo para no hacerle un feo, pero al final nos dió la ansia de largarnos de allí. Y justo, ocurrió el milagro. Nuestro guía nos agarró de la oreja, nos gritó que donde cojones nos habíamos metido y nos llevó a rastras hacia el nuevo local.

4.- PAPUA:

(Censurado) Jajajajajajajaja no.

Pues resulta que cuando llegamos al local este de los cojones, Oscuro decidió que ya era la hora de conquistar nuevas culturas y horizontes. Cual Pizarro en las Américas, se lanzó sobre dos mujeres de aspecto simiesco y empezó a darle matarile por un tubo a una de ellas mientras nosotros lo mirábamos horrorizados. Era como ver el típico documental de la 2, pero con el aditivo de que en este caso no había censura en las escenas más turbias. 

Mientras tranto, Ciclos jugó a dos bandas con dos borrachas de Murcia, amiguísimas ellas, pero que competían por subirse en su ROCOSO cimbrel. Multiusos, Tyson y yo nos descojonábamos cosa mala. La noche se había salvado.

5.- LITTLE DETROIT:

Babuino en mano, Oscuro nos preguntó que si nos íbamos al siguiente local, que el guía nos estaba esperando con una vara de azuzar ganado en la puerta. No me habría extrañado que nos hubiesen acabado marcando (zasca, que manera más cojonuda de componer verbos tengo) al final de la noche con un hierro ardiendo.
El local en cuestión, discoteca más bien, era el clásico que estaba en plena Gran Vía de Madrid. El que siempre ves, siempre te preguntas como será, pero que nunca entras. Pues bien, os lo describo tal que así.


Se veía en medio de la discoteca, de forma circular, la parte de blancos (los de Howarts habían llegado antes que nosotros, mediante aparición seguramente) y la parte de los negros. Menudo dilema para Oscuro. No sabía en que lado meterse. Ciclos lo tuvo más sencillo. Con sus murcianas de la cintura, se puso a hacer "tuerquin" de ese (que viene a ser culopolla de toda la vida).
El resto nos quedamos en medio de la sala, picándonos a bailes con un par de negros que tenían un ritmo tan deficiente que no les dejaban cruzar la frontera a su zona. Menos mal que nosotros tampoco lo hicimos, porque el resto bailaban tan jodidamente bien que probablemente nos habrían dado de hostias al ver nuestros espasmódicos y etílicos movimientos.


Esta parte es muy triste, os dejo a vuestra elección leerla o no.


6.- LAS LÁGRIMAS DE TYSON:

Salimos de Little Detroit a las 6 de la mañana. La lluvia caía con más fuerza si cabe, por lo que Multiusos se convirtió en nuestro salvador al tener el coche bien cerquita. Dejamos a Oscuro en su lucha gregorromana y nos lanzamos por la Gran Vía, en busca del hogar.
Cuando digo que la lluvia era intensa, tal vez os penseis que caía con suele hacerlo en Madrid, de forma fina pero copiosa.
No os confundais. Lo que caía era la bisabuela de las tormentas. Un viento racheado, una ciclogénesis explosiva de la muerte destructora asesina del juicio final del dolor de los demonios.
Llegamos al coche... y ocurrió algo terrible. Tyson se tenía que marchar andando. Multiusos dijo que no podía llevarle a casa.
Ciclos y yo nos quejamos con vehemencia desde nuestro lugar en el coche, calentitos y semi secos ya, y nos ofrecimos a cambiar nuestro sitio por él mientras nos aferrábamos al asiento. Le dijimos que le acercase, que no fuera cruel. Pero no funcionó. Tyson tendría que marcharse solo en busca de su hogar.

La lluvia eran sus lágrimas. El rayo era su furia. El trueno su grito desesperado de ayuda. No supimos verlo, no nos sacrificamos con él y ni nos rebelamos contra la tiranía de Multiusos. Le dejamos allí. El coche arrancaba y la figura de Tyson se alejaba, dejando una estela de tristeza y oportunidades perdidas. Sus manos en los bolsillos, su cabeza baja mientras encaminaba sus pasos al hogar lejano... es algo que nunca olvidaremos. Lo tenemos grabado en la sangre como una deuda.

El cabroncete ni se resfrió. Taxi y para casa. Puto teatrero.  <---




Que bueno estar de vuelta. XXX.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tortura.

Empieza con un fuerte latido.

Bum.

El pecho se desboca y mi mano forma una garra.

Sigue con un temblor. La sensación de que el corazón no está ahí, no bombea, se hace más fuerte.

Te atrapa la mente. Busca enloquecer tus sentidos embotados con sensaciones indescriptibles. Una sombra. Un pinchazo en el brazo. Un movimiento en la oscuridad.

Bum. Vuelve a latir.

Se vuelve a parar.

Enciendo la luz presa del pánico. Busco el contacto de algo sólido, algo tangible.

Me levanto sudando y camino, camino, camino.

Respiro hondo.

Bum.

Vuelvo a la cama convenciéndome de que está en mi cabeza, que no me va a pasar nada malo.

Cierro los ojos. Apago la luz sin abrirlos. La oscuridad es la misma pero no es la misma.

Empieza a fallar la respiración. Ahí hay algo. Un dedo se desliza por mi piel. Busco una salida pero no la encuentro.

Me levanto gritando y estoy ciego.

Bum.

Enciendo mi ordenador. El alba no tarda en llegar.